El primer año de un bebé de Alta Demanda es con diferencia el más difícil de llevar. Directamente creo que durante ese año nos limitamos a sobrevivir sin más. Nuestro cuerpo, nuestro cerebro y nuestro día no dan para mucho más.

Se dan varias circunstancias que hacen que esto sea así:

  1. La falta de sueño acumulada es brutal, y el cansancio derivado de la falta de sueño es nefasto para la salud física, mental y emocional. De hecho la privación de sueño era uno de los métodos de tortura empleados por la CIA. Durante esa época poco podemos hacer salvo descansar todo lo que podamos. Cada minuto que el bebé duerma duerme tú también, necesitas reponer fuerzas para seguir adelante. Para el resto de cosas, minimiza todo lo que puedas, delega y pide ayuda. Ya vendrán tiempos mejores en los que podrás retomar el control.
  2. Las críticas de prácticamente todo el mundo que te rodea, también son un punto fuerte durante el primer año, y es que en el momento que te conviertes en madre, de manera automática todo el mundo se convierte en opinólogo gratuito y aparentemente con más información que tú sobre tu propio  hijo. Y es que no solo tu madre y tu suegra van a opinar sobre TODO lo que hagas o dejes de hacer, no, también lo hará la vecina, la panadera, la de la farmacia y un montón de gente que no has visto en tu vida y que probablemente no volverás a ver.

Cuando los bebés cumplen un año y en muchos casos empiezan a desplazarse (unos antes y otros después) casi todas las madres de  niños de Alta Demanda coinciden en que tienen un respiro y en cierta manera mejora un poco la difícil situación vivida durante el primer año. Pero el día a día sigue siendo complicado:

  1. En esta época se despiertan aún más si cabe y les cuesta más dormirse, algo totalmente lógico. Imagina que eres un peque curioso, inquieto con unas enormes ganas de conocer el mundo que te rodea y con posibilidades de desplazarte para hacerlo, ¿no querrías hacerlo día y noche? pues es lo que les pasa a ellos, quieren explorar, tocar, correr, aprender, y lo quieren hacer día y noche.
  2. Durante el día no paran quietos y además quieren tocarlo todo, abrir cajones, subir muebles, vaciar armarios…hay tantas cosas por descubrir!!!! La mayor parte del día te la pasarás detrás de él para que «no la líe» y el resto para recoger «lo que haya liado».
  3. Por la noche les va a costar conciliar el sueño con esa sobreexcitación que llevan encima y cuando lo hagan puede que duerman inquietos y que cuando se despierten quieran levantarse a jugar, aunque solo hayan dormido unas pocas horas.

Llegan los dos años y aparecen las temidas rabietas. Bueno no nos engañemos, los niños de Alta Demanda debido a su elevada intensidad emocional tienen rabietas desde bastante antes de los dos años.

  1. ¿Qué decir de las intensas rabietas de nuestros peques? Pues que cuanto más claro tengas que son totalmente normales, incluso necesarias, mejor pasarás el trance. Si quieres saber más sobre rabietas lee aquí. Que sean normales no quiere decir que sean agradables, y tenemos que pasarlas igualmente. Cuando pasan en la intimidad de tu casa, puede que termines exhausta pero relativamente tranquila, pero ¡ay! cuando te pasan en la cola del supermercado, uff eso es otra historia. Tendrás que lidiar no solo con las emociones de tu hijo y las tuyas, también tendrás que vértelas con las miradas reprobadoras de todas esas mamás expertas e impecables que por supuesto, en ese momento saben mucho más que tú lo que hay que hacer (aunque algunas ni siquiera tengan hijos) Y tú despeinada, sudorosa y agobiada en ese momento solo puedes pensar: ¡¡Tierra trágame!!! Lo mejor que puedes hacer en ese momento es coger a tu hijo con suavidad y salir del lugar donde estés. Ve a un lugar tranquilo donde estés a salvo de las miradas de todas esas personas que en ese momento lo único que van a hacer es ponerte nerviosa
  2. Puede que en este momento empieces a tener alguna tregua con el sueño y consigas dormir alguna noche del tirón. Disfrútala, aún te queda un tiempo para que esto pase todos los días, pero ya estás en el camino.

Y llegan los tres años y al fin la gran mayoría de los niños empiezan a dormir del tirón toda la noche y lo mejor: todas las noches.

  1. Al principio navegarás entre la costumbre y la incredulidad y tú te seguirás despertando cada poco tiempo para comprobar que todo esté en orden. Tranquila, en unos días te harás al nuevo horario.
  2. Y empiezan a ser más independientes, a hacer muchas cosas solos, a jugar de forma conjunta con otros niños, a querer ir con papá sin montar un drama y a hablar, mucho a todas horas y a tener las ocurrencias más divertidas que puedas imaginar. (Algunas de estas increíbles ocurrencias puedes leerlas aquí y participar en este simpático proyecto)

Y por fin sientes que te relajas y disfrutas de verdad de tu hijo, con todos los sentidos y ….sin sueño.

Todas las etapas son bonitas y te aconsejo que siempre trates de quedarte con lo más positivo, porque aunque algunas sean más difíciles de llevar, cuando pasen habrá muchas cosas que echarás de menos. Y créeme pasan demasiado rápido como para fijarnos solo en lo negativo.

Disfruta de tener a tu hijo pegado a ti día y noche el primer año.

Disfruta de la curiosidad de tu hijo cuando saque todo de los cajones.

Disfruta del carácter de tu hijo y en vez de enfadarte con él, ayúdale a gestionarlo. Con esa decisión y firmeza bien gestionada, pueden llegar muy lejos.

Disfruta siempre. El tiempo vuela. Y ellos siguen avanzando, siempre hacia adelante.

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