Mi hija no deja de sorprendernos, y a pesar de que últimamente está un poco más demandante que de costumbre, la verdad es que por otro lado también está mucho más independiente en otros aspectos.

En casa, se comporta como un bebé, quiere que la lleves en brazos, que la vistas, que la des de comer. Siempre nos reclama atención cuando estamos ocupados con su hermano o intentamos tener una conversación de adultos.

Es cansado pero lo entendemos. La llegada de su hermano le está haciendo tener un retroceso, es normal, se ha visto desplazada de su lugar.

Pero luego salimos a la calle y se transforma. Se vuelve totalmente independiente y hace cosas que hace solo un par de meses hubiesen sido impensables. 

Lo que más me alegra es saber que todo eso lo hace porque ella se siente preparada. Nunca la hemos presionado para que hiciese algo que no quería, al contrario la hemos entendido y acompañado. Hemos pasado muchos ratos mirando las cosas desde fuera y ahora ya se siente segura y con ganas de estar dentro.

Veo que este verano ha dado un cambio no solo en el aspecto físico, sino tambien en la madurez de sus actos. Se comporta como una niña mayor, y tiene aspecto de niña mayor.

Tal vez por este motivo se comporte en casa como un bebé, porque se da cuenta que está cambiando tanto y tan rápido que necesita seguir sintiendo la seguridad de cuando era más pequeña.

A partir de ahora cuando en casa me pida algo que considere que no es típico de su edad, creo que en vez de enfadarme, lo disfrutaré, porque veo que mi pequeña está creciendo demasiado rápido y no necesita que yo le meta más prisa sino que la comprenda.

Cada niño tiene un ritmo para hacer las cosas. Si no les fuerzas, si les apoyas en lugar de obligarles, cuando estén preparados lo harán y además lo harán con firmeza, con confianza. 

Confía en tu hijo y te sorprenderá.