Reedito este antiguo post que escribí hace casi 8 años para volver a hablarte del sueño de nuestros hijos y pedirte un favor:

 

«no dejes llorar a tu hijo para que duerma»

 

Hoy es 29 de junio y como ya te comenté se celebra el Día Mundial del Sueño Feliz.

 

Esta mañana me he levantado temprano. Hoy aquí es fiesta, así que en la camita he dejado a la nena, al bebé y al papi juntitos y me he ido al ordenador. 

 

He estado leyendo algunos de los muchos artículos que se están publicando hoy en los blogs, todos relacionados con el sueño infantil. 

 

En algunos te cuentan cómo es su experiencia con el colecho. Yo te conté la mía hace poco.

 

En otros te cuentan los beneficios de dormir con el bebé.

 

También hay otros en los que te dan la otra versión, y te cuentan los efectos negativos de dejar llorar a los niños para dormir.

 

Y también he visto un vídeo en el que «enseñaban» a la mamá lo que tenía que hacer para que su hijo durmiera. La mamá al final contaba que el niño había tardado algo más de una hora en dormirse. Cuando ha terminado ella estaba destrozada. La persona que se lo enseñaba estaba feliz. Y el niño os podéis imaginar. 

 

Ha sido más de una hora de llantos, por parte de los dos de la madre y del niño. Los dos lo han pasado fatal. A mi personalmente me ha parecido absurdo y cruel.

 

El niño lo único que quería era estar con su madre, se bajaba de la camita y se tiraba en sus brazos. Y ella le dejaba en la cama una y otra vez y se quedaba sentada en el suelo escuchándole llorar y llorando también.

 

No lo entiendo.

 

Después de eso, he ido a la habitación donde todos los miembros de  mi familia estaban durmiendo juntos. 

 

Nos dormimos anoche felices, hemos tenido una noche tranquila y esta mañana nos hemos despertado sonriendo. 

 

Me encanta el colecho.

 

Para los que tengáis dudas propias o ajenas de si es «malo» que tus hijos duerman contigo, que si luego no habrá manera de sacarles de la cama, que si nunca se harán independientes……os cuento que mis hijos a día de hoy (24-2-2020) tienen 8 y 12 años y hace muuuucho que no duermen conmigo, duermen en sus camas tranquilos y felices porque de pequeños tuvieron esa seguridad que tanto necesitaban. Son los niños más independientes que conozco, sociables, creativos, y sobre todo FELICES.

Dormir con mis hijos es lo que mejor que pude hacer cuando eran pequeños. Todos los disfrutamos y el vínculo entre nosotros se hizo muy fuerte. Cuando crecen se echan de menos esos momentos, te lo aseguro, así que te invito a que te des permiso para DISFRUTARLOS.