Seguimos con nuestra sección en el blog, en la que  tú eres la protagonista. Envíame tu historia: Cómo supiste que tu bebé era de alta demanda, tus sensaciones, tus miedos, lo que quieras compartir…. a monica@crianzadealtademanda.com

Hoy os presento a María José:

Madre mía, mi niña nació y le dio la vuelta a toooooda mi vida. A los segundos de nacer ya estaba agarrada a mi pecho. Nació con los ojos abiertos mirándolo todo. Tenía una mirada tan intensa desde chiquitina que aterraba. A mí me llenaba de coraje para lo que fuera, dormir poco, llevar la contraria a todo el mundo, discutir con quién fuera para salirme con ¡la suya! No podía separarme de ella… Creo que su necesidad de mi la sentía yo misma… O es que funciona al revés, no lo sé. Demandaba teta y teta y brazos y siempre en brazos de mamá, y más brazos. Nada de cuna aparte, nada de carrito, nada de brazos que no sean los de mamá. Llorando y llorando y llorando… Y yo cantando, acunando, paseando, acariciando, masajeando, tetando… Es buena y la vas a hacer mala tú, me espetó mi madre en el hospital todavía, porque la metía conmigo a dormir en mi cama. Ni caso. Ella y yo estábamos en otro mundo… Formábamos otro mundo. Y ella me decía lo que tenía que hacer, con esos ojazos, con esa expresión en su cara. ¡No le hacia falta hablar! 
Acudimos a unas reuniones sobre lactancia, crianza natural, lenguaje de signos… Veíamos a otros niños… Ella no parecía igual que los demás. Mucho más despierta, mucho más intensa, con una manera de relacionarse con nosotros mucho más… intensa. Deambulando por internet dimos con una descripción (la página desapareció al poco tiempo) de niños de alta demanda. ¡Era ella! Tenía dónde agarrarme para defenderme de los ataques de los demás… Y sentirme más fuerte yo, menos incomprendida. Al desaparecer la página, busqué otra vez y di con la web y el blog de Mónica.
Tooooodo estaba allí. Ir al baño con ella en brazos, ducharte en diez segundos con ella en la hamaca y sacando la cabeza para que me vea y no llore, pasear con el pulpi-baby (especie de fulard), jamás en cochecito, horror de los viajes en coche, horror de las visitas al médico, horror a las medicinas, delicadeza con las prendas de vestir… Toooodo!
Se me olvidan tantas cosas que puedo nombrar para corroborar todas y cada una de las características de los niños de alta demanda que nombra Mónica en sus artículos. 
Utilizamos el lenguaje de signos para comunicarnos con ella cuando aún no podía hablar. Los cogía a la primera y era feliz cuando comprobaba que le entendíamos. Y ponía cara de qué le pasa a este cuando lo usaba con otras personas que no entendían aquello (abuelos, tíos, dependientes de tiendas…) 
Risueña, inteligente, activa, enérgica, segura de sí misma… Gritona, testaruda, retadora… Explicale las cosas bien, de verdad, no a medias, sino no vale. Y con sinceridad!
Es un amor, lo mejor del mundo, mi maravilla… Y un reto cada día. La adoro!!!
Maríaj.