Muchas veces me he preguntado si el ser de alta demanda o de altas necesidades tiene algo de genético o hereditario. 
La verdad es que no he llegado a ninguna conclusión, pero analizando a  mi familia veo que ninguno somos personas tranquilas. Con esto no me refiero a que estemos todo el día atacados de los nervios, sino a que de una manera o de otra somos muy activos.
Mi marido es muy movido físicamente, siempre está haciendo cosas y antes de proponerle algo él ya la está haciendo.
Yo por el contrario soy más «tranquila» en el aspecto físico, pero soy muy activa mentalmente. Mi cabeza siempre está funcionando, día y noche. Va más rápida que mi cuerpo y más rápida que el tiempo de que dispongo. Siempre tengo mil ideas, recuerdos y pensamientos rondándome por la cabeza.
Mi  hija, tiene una curiosa  y exploxiva mezcla de los dos. Siempre ha sido muy activa mentalmente, sus preguntas, sus reflexiones y últimamente su desbordante imaginación, sorprenden a todos los que la escuchan. En el aspecto motor, antes era más tranquila, pero últimamente se está acelerando y no para quieta ni un minuto. Correr, saltar, escalar, hablar sin parar, hacer preguntas para las que no tenemos respuesta, inventar historias, canciones………..vamos un no parar.
Esto es una ventaja y un inconveniente ya que en cada cosa que hace nos vemos reflejados uno de los dos y no siempre nos gusta lo que vemos, pero también eso nos puede ayudar a saber cómo se siente ella.
El peque, el primer mes fue tranquilísimo, (yo creo que lo hizo para darnos una tregua), y a partir de ahí ha ido en aumento. Ahora mismo a sus 8 meses no para quieto ni de día ni de noche. Por la noche, dormido empieza a dar vueltas y más vueltas y la cama no le es suficiente  y de día más de lo mismo, aparte de andar y andar como si llevara toda la vida haciéndolo.

Así que si unimos la manera de ser de toda la familia y las imperiosas necesidades de mi hija, tenemos un combinado de prisas, urgencia, entusiamo, proyectos, actividades, alegría, nervios….pero todo esto con mucho, mucho amor.
Si a esto le añadimos el consejo nº 19 del Dr. Sears, en el que dice que una mamá de un bebé o niño de alta demanda necesita más comprensión, más ayuda y  menos críticas, mi conclusión es que mi  familia es una familia de alta demanda o altas necesidades.

¿Crees que tu familia también lo es?