Estas son dos de las dudas que muchas veces surgen en torno a la Alta Demanda.

 

Por un lado, mucha gente piensa que todos los bebés son de Alta Demanda, y eso no es así. Todos los bebés demandan, es decir piden lo que necesitan pero eso no es lo mismo que ser de Alta Demanda que implica una intensidad constante que hace que el número de demandas (es decir de necesidades que tienen sea mucho mayor que las de un niño menos intenso).

 

Los que dicen que todos los bebés son de Alta Demanda, es que no han visto a uno de cerca, sino verían clara la diferencia.

 

Y por otro lado, también hay mucha gente que cuando se habla de Alta Demanda piensa solo en bebés, pero la Alta Demanda implica una serie de características de la personalidad y por lo tanto no es algo ni que aparezca de repente ni que se “pase” con la edad. Los bebés nacen siendo de Alta Demanda se convierten en niños de Alta Demanda y luego en adultos de Alta Demanda.

 

Cambian la gestión, cambia el enfoque, cambian las herramientas que cada uno tenga para comprender y atender esas demandas, esas necesidades, pero la Alta Demanda no desaparece.

 

Puedes aprender a gestionar la Alta Demanda desde el principio para que no te de “miedo” afrontarla, para que su gestión te permita disfrutar de tu hijo y de la maternidad: Primeros Pasos en la Alta Demanda