Ya he vuelto de «vacaciones» o como una amiga ha comentado de «cambio de escenario». 
He desconectado, básicamente de internet que ya es mucho.
Pero lo demás ha sido muy intenso.
Mi hija hasta este año en la playa se transformaba, era llegar a la arena y se sentaba a jugar durante  laaaaargos ratos, que a mi marido y a mi nos parecían casi una alucinación. 
Se quedaba quieta, concentrada, relajada y nosotros también, admirando el maravilloso poder terapeútico que la arena tenía sobre ella.
Pero este año ha preferido saltar olas y correr y jugar y saltar olas y correr y………..no tenía límite. 
Todo el día sin parar. 
Ha sido agotador sobre todo para el papá, ya que yo me tenía que quedar con el peque debajo de la sombrilla. 
Pero es que resulta que mi pequeñin, mi bebé de no alta demanda, cada día es más intenso y no quería quedarse quieto en la toalla debajo de la sombrilla, no, se movía continuamente y tocaba la arena que como le parecía rara cada vez que la tocaba lloraba. 
Y resulta que como estábamos todo el día en la calle y había tantas cosas nuevas por ver no había manera de que durmiese. De día prácticamene nada y de noche poco y mal. 
Y es que el mundo es tan interesante que para qué dormir. 
Y aún así sigo pensando que no es de alta demanda, pero cada vez es más movido y más intenso y a sus 7 meses solo quiere ponerse de pie e intentar andar.
Si hubiese una escala para medir la intensidad de los niños yo creo que sería algo así:
– Estando en el 0 esos niños tranquilos que comen, duermen, y están calladitos y quietos todo el tiempo. Pocos pero alguno hay.
– En el 5, los niños demandantes o sea la mayoría de los niños que piden lo que necesitan y cuando lo reciben se quedan más o menos satisfechos.
– En el 10, los niños de alta demanda, esos que siempre quieren más y por más que les des y más que te esfuerces,  nunca va a ser suficiente.
Mi nena está claramente en el 10, desde el primer día.
Y mi pequeñín empezó siendo tranquilillo y poco a poco va incrementando su intensidad hasta llegar al 9. 
Y yo que siempre he pensado que era más tranquilo, estoy empezando a decirme frases positivas como: «Mis dos hijos me van a hacer vivir la vida intensamente» , «Nunca voy a aburrirme con mis peques»
Bromas a parte: tengo un niño muy intenso y una niña todavía más intensa. Ellos me van a hacer disfrutar de la vida al máximo y tengo que aprovecharlo. 
Lo de relajarme en vacaciones otra vez será. Tal vez dentro de 5, 10, 15 años. Todo llegará, y mientras tanto: vitaminas y a seguir su ritmo.